El verdadero poder de las velas en la Magia Blanca

Las velas tienen algo de magia. Le dan calidez y atmósfera a una cena especial, y una sensación de paz si se las enciende en un dia especial.
Pueden invocar momentos de reflexión, o ayudarnos a acceder al profundo conocimiento que yace más allá del pensamiento consciente. Pueden ser usadas en rituales y hechizos como foco para nuestros sueños más fuertes, esperanzas y deseos.

Cada niño que pide un deseo con sus velas de cumpleaños comparte al hacer esto el mismo ritual de nuestros antepasados, que prendían altas antorchas para iluminar la oscuridad de las cuevas o caminos; estos deseos nos conectan a través de las eras en las que los peones y dueños de tierras llevaban antorchas encendidas alrededor de los campos en procesión como forma de uno de los festivales antiguos para la prosperidad, invocando al poder del sol para que traiga fertilidad a los humanos, animales y la tierra.
Estas festividades se vinculan con las solitarias vigilias a la luz de las velas de las mujeres que velaban por un niño enfermo al lado de su cama, en ese estado de medio sueño, medio despertar.

La vida de un hombre se dice que es como una vela – la vela en sí es la forma mortal, la cera sin quemar es el potencial sin desarrollar y la llama es el espíritu – ya que las velas no son sólo luz, sino también fuego viviente.

La parpadeante llama de una vela nos provee de un vínculo a las sagradas llamas que han sido encendidas a través de miles de años.

El hombre paleolítico, que creó sagradas lámparas de piedra y velas hechas con grasa de animal y ramas de enebro, usaba las velas y luces como una manera de iluminar no sólo donde vivía, pero también los santuarios en las cavernas.
Las velas de cera de abeja también fueron usadas en Egipto y Creta en los años 3000 a. C. y eran una figura de adoración en muchas sociedades pre cristianas. Las abejas eran consideradas como mensajeras de los dioses y diosas, por lo tanto las velas hechas con su cera eran vistas como un vínculo entre los mortales y los cielos. En las tradiciones cristianas, las velas de cera de abeja se han asociado con la Virgen María.

Hoy, muchas personas usan solamente velas de cera de abeja para el desarrollo mágico y espiritual, y éstas no sólo están disponibles en amarillo sino que también se las tiñe con colorantes vegetales.

De todos modos, tú puedes iniciarte en la magia con velas comunes de parafina, y podrán ser tan puras, verdaderas y útiles como las de abeja. Incluso también puedes utilizar las velas de miel, que hoy en día se venden en todas partes – incluso a veces, las que dicen ser de miel, en realidad son de cera de abeja.

Las velas dan a la ceremonia una atmósfera especial, creando un ánimo de armonía en el que las barreras conscientes se pueden disolver – pero a no confundir: las velas en sí mismas son una herramienta y no la magia en sí.
Simplemente nos sirven para canalizar nuestro poder y acceder a lo espiritual. Es por eso que si no llegáramos a conseguir la vela “indicada” en cuanto color, forma, fragancia y calidad – eso no va a influir en el resultado de nuestros rituales: sólo influirá la fuerza y el enfoque con el que nos manejemos nosotros a través de ellas.

Por lo tanto, si quieres comenzar tu camino utilizando velas en tus rituales de magia blanca, lo ideal es que comprendas que éstas son un medio que nos ayuda en el proceso, y no la fuente de energía: eso está en nosotros.