Sobre la Magia Negra y la Magia Blanca – sus diferencias

La Magia Negra y la Magia Blanca si bien vienen de la misma energía, distan en propósitos y medios de proceder. Una de las cosas que debemos comprender, es en cómo y qué se diferencia la magia blanca de la magia negra, para poder estar seguros de lo que hacemos cuando trabajamos con la energía – y también en el caso de que le encarguemos la tarea a un especialista en el tema o parapsicólogo, ya sea para buscar la resolución de un problema puntual o cortar algún daño que nos hayan hecho.

La oración en la Magia Negra es la pasividad y la destrucción, en una actitud de humillación y de culto. La oración en la Magia Blanca es el trabajo y la creación, en una actitud de determinación y respeto.

El discípulo de la Magia Negra hace el mal con la esperanza de que algo bueno saldrá de ella a través de una milagrosa violación de las leyes de la naturaleza.

El discípulo de la Magia Blanca hace una buena acción, aceptando un esfuerzo que será apreciado como libre de mal de acuerdo a las leyes de la naturaleza (o la religión en el caso que sea creyente). Los “sacerdotes” de la Magia Blanca invocan la autoridad como fuente de conocimiento, y afirman que las formas de sus dioses son insondables para nadie más que ellos. Los sacerdotes de la magia blanca proponen conjeturas que están sujetas a la revisión abierta de toda persona con razón y experiencia, y comprenden mejor a sus divinidades es la esencia misma de su práctica religiosa.

Los practicantes de la magia negra amplían su culto para someter a los infieles a su credo (o a su capricho), humillando y degradando a otras personas. Los practicantes de la magia blanca extienden su religión para prestar sus creencias a las críticas de otras personas, por la liberación y el mejoramiento de sí mismos.

Los creyentes de la magia negra son los esclavos de sus dioses.

Los creyentes de la magia blanca son los seguidores de su Dios. ¡Gran diferencia!

Estas dos magias coexisten en tradiciones instituidas y las religiones. Son dos polos opuestos de comportamiento entre los que están cada uno de nuestros actos. La magia negra siempre gana en apariencia, que se ve típicamente glorificada por los ritos formales y promesas sorprendentes que nos encandilan.

Pero es la magia blanca que realmente hace que el mundo ruede, aunque requiere discernimiento para ver que, es la que se adapta continuamente al mundo, a partir de la cual se deriva toda la creación, que sirve de base para la propia civilización.

Hay una oposición entre el bien y el mal, pero no es la lucha cósmica propuesta por los sacerdotes del culto de los muertos, es la oposición entre, por un lado, una cultura de destrucción, de humillación y de espectáculo, y por otro lado, una cultura de creación, el orgullo y el trabajo.